- ¡Estamos en el futuro!
Lo dijo con una alegría amarilla. Había certeza, absoluta. Y esa gloria suave de quien abre, con su voz, un espacio de forma propia.
La estructura plástica había llevado ya al disco compacto a la zona donde estaba siendo leído.
- Lo está leyendo como un libro.
Dijo después, con satisfacción naranja, seguro de haber lanzado un juego del lenguaje. Y una ocurrencia calma, de las que se mueven con disfute, dentro de la casa de las palabras.

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