sensaciones y pensamientos


Escrituras



Mostrando las entradas con la etiqueta Todo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Todo. Mostrar todas las entradas

5.11.09

Puentes simbólicos


MANDALA PIZZA


Meditaciones    


Diego Oscar Ramos


Hay apuro, puede haberlo, el efecto final dependerá de esta sensación inicial y de su deseada transformación en otro tipo de actividad de la corporalidad y sus funciones integradas. 

Hay sabores, debe de haberlos, toda experiencia ligada a estas vivencias y a todas las que conforman lo humano provocan una excitación que puede ser traducida desde la parcialidad de algunos de los sentidos.

Hay un orden de los elementos, de las partes que forman el objeto de goce, que darán, en su existencia circular, un recorrido preciso, desde su creación a su celebración sensorial, pasando por una serie de nítidas transformaciones. 

Hay un tiempo, desde que su aparición es aún una hipótesis hasta que sus elementos van uniéndose, amasados en una concatenación de circunstancias fortuitas, únicas, gestadas para formar un ser destinado a dar placeres asociados que tienen en la contemplación apenas un índice expansivo de provocaciones benditas.     

Hay un espacio, el de la concepción del objeto fulgurante, vibrante de capacidad estimulativa cuando llegue al sitio de su ordenación, de su corte certero en porciones que hagan llegar al todo de su sentido absoluto a través de sus partes. Ese otro espacio es el de la cita transformadora, el del umbral de cambio total, desde los primeros esbozos de su naturaleza circular hasta su don de ser servido para convertirse en manjar pleno.

Hay apuro, puede haberlo, cuando la calma comienza a vivir su propia transmutación y los estados generales del sistema perceptivo comienzan a alterarse, cuando la promesa de llegada del ente atrayente se ve raramente aplazada y las voces unidas del grupo reunido, llaman a la fuente de donde esperan la venida triunfal y sueltan su proclama urgente: "Mandá la pizza". 

4.11.09

Ser y estar



Flotación

Ceremonia de soltar amarras, percibirse y renacer.

Diego Oscar Ramos 

Palabras de aliento, de suspensión de las incertidumbres, de flotación en un mar espeso, lleno de minerales que dejan la piel en amantazgo universal, en pausa de creencia de separación con todo lo que está por fuera y por dentro. 


Palabras de sorpresa, de creencia en todo lo que es todo, que es infinitamente igual a lo que es igual, lo que vendría a ser ese todo que fue nombrado y seguirá siéndolo, por los siglos de los siglos, mientras haya bocas que quieran pronunciar lo que nace de esta certidumbre de estar junto a lo que es, lo que se manifiesta, lo que está, desde siempre, hasta cuando aún no se había inventado el principio.


Palabras de respiración, de aire soplando, cálido, por las tuberías donde el alma danza  juguetonas trayectorias, haciendo que el fuelle de la vida cante, en su desplazamiento binario, abriendo y cerrando los canales por donde las cosas se mueven, viajan, cambian y se transforman en otras, tan diferentes, tan iguales, tan células, átomos, electrones de lo que sabe esconderse, para que podamos encontrarnos mientras lo buscamos.


Palabras de fe, de rodillas cómodas en plegaria necesaria para que todo pedido nazca del corazón y la mente limpia, del cuerpo atento a las señales de lo que nos observa mientras nos ponemos en posición de rezo, para acariciarnos con su presencia y concedernos paz, por el sólo hecho de sentirnos en conexión con fuerzas mucho más potentes que las vibraciones eléctricas que construyen los pensamientos de orgullo.


Palabras de caricia, de fuente de calma acuática, de sosiego solar, de caricia salada en un cuerpo relajado, suelto de dudas y lleno de signos de confianza, en lo que escucha de sus músculos, en lo que decide con inmediatez y en los desplazamientos donde va llevándose a sí mismo, seguro y paciente, señor de cada movimiento y espectador activo, de los rumbos para él señalados. 


Palabras de presencia, de solidez, de fortaleza llena de tesoros para compartir, para esparcir e intercambiar, construyendo mundos de ferias eternas, ambulantes, de encuentros fluidos y sentidos agradecidos, por la variedad y la belleza, que nacen de la voluntad de regocijo y movimiento. 


Palabras de fundación, de apertura de puertas y ventanas, de elevación de promesas, de anuncio de victorias y celebración de humildades, de mirada firme en los ojos hallados, al caminar, paso por paso, segundo por segundo, hacia el umbral, brillante y eterno, donde nos será dado, el honor del nacimiento. Una vez más.