sensaciones y pensamientos


Escrituras



29.1.09

Oportunidades y decisiones




asas
Un segundo

Los placeres musicales están servidos. Podemos ser parte de la fiesta o quedarnos en delay de espera por el mejor momento para entrar al baile.
asas
Diego Oscar Ramos
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Es un segundo, todo el cuerpo lo sabe, lo intuye y manda la señal. Está todo disponible, los placeres servidos sobre la mesa, las especias al alcance de la mano y todos los sabores de la música como presente para alzarse sobre lo inmóvil.
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Es un segundo, o menos, una micronésima de tiempo. Un reloj de agujas microscópicas y números expectantes ronronea su pulsar adentro de la cabeza, para ver qué hacemos y descubrir si seguimos con los deseos pegados a la almohada o agarramos los remos en la tormenta festiva.
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Es un segundo, una lentejuela brillante de todas las lentejuelas de los carnavales, un toque de zurdo en medio de todas las laderas empedradas, un acorde que enlaza las canciones, un movimiento preciso que sonríe en sintonía con todos los que vinieron antes y los que vendrán después, en el tejido muscular de lo que pasa. a
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Es un segundo, todo el cuerpo lo conoce, lo percibe y envía el mensaje. Está todo presentado para tomarse el buque, para quedarse enlazado al carril donde la electricidad mueve nuestro skalectric y el magnetismo terrestre propone vuelos únicos a las piernas.
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Es un segundo, o menos, una fracción infinitesimal entre millones de marcaciones numeradas para hablar de lo que se mueve, el instante donde escuchamos una percusión de voces acariciándonos las neuronas, susurrándoles perfumes embriagantes, para marear cualquier sinapsis de saudade aquietante.

Es un segundo, uno de los hilos blancos del vestido más blanco y femenino, una de las hebras rojas de la pollera movida más rojamente por una mujer, una de las contorsiones más incendiadas que un cuerpo de hombre feliz puede escribir para celebrarse.
asas
Es un segundo, la mente toda escuchó el llamado de la belleza, la sangre circula en goce sincro con samplers y timbales, el corazón bombea el ánimo intenso y los pies traducen el código. Está todo al alcance, la mano toma con ganas los condimentos. Y el cuerpo se arroja entero al baile, desatado, suelto, sanificado. En un segundo.

1 comentario:

Alejandro Cogo dijo...

El desarrollo de la idea y la transmisión de percepciones extracorpóreas son realmente muy buenos. Espero, y estoy seguro que así será, seguir leyendo estas gotas burbujeantes sensoriales que tan bien plasmas. Felicitaciones.

Alejandro